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martes, 27 de agosto de 2019

COLOMBIA Y SUS NEGOCIOS CON CHINA

La audaz alianza de China con Colombia, el "mejor amigo" de Estados Unidos en Latinoamérica

Duque con Li Keqiang, primer ministro chino 
Más de 600 toneladas de aguacate (palta) que este mismo año saldrán desde un puerto colombiano a tierras asiáticas serán el punto de partida de la nueva era en las relaciones entre Colombia y China.
Es uno de los primeros acuerdos de los muchos alcanzados por los gobiernos de ambos países que comienzan a ponerse en vigor tras la visita del presidente Iván Duque a Pekín, a principios de agosto.

El mandatario sudamericano, acompañado de una nutrida delegación, suscribió diferentes tratados con su homólogo Xi Jinping en áreas que van desde proyectos energéticos, construcción de carreteras, becas para jóvenes colombianos, importación de frutas y verduras e incluso la posibilidad de la repatriación de ciudadanos de Colombia detenidos en China por delitos como el tráfico de sustancias controladas.
"Es dar un paso histórico", señaló Duque al hacer un balance de su visita por el país asiático.
No es la primera vez que capital chino ingresa en Colombia y el país sudamericano no es el único en abrir sus puertas a la potencia asiática, sin embargo los expertos coinciden en que la magnitud de los acuerdos anunciados recientemente significan una "nueva era" para la relación entre ambos países.
Diferentes analistas destacan que se trata de un movimiento audaz de Pekín en el país de Latinoamérica que es considerado históricamente como el "mejor amigo" de Estados Unidos.

China en Colombia

Entre 2002 y 2019, China invirtió un total de US$240 millones en Colombia, mientras que ahora se tienen confirmados US$1.000 millones solo en proyectos energéticos, de acuerdo a cifras entregadas por el gobierno colombiano.
Pekín, además, confirmó que financiará con US$400 millones una carretera considerada estratégica que unirá a Medellín con las zonas agrarias del departamento de Antioquia (noreste).
Y no será solo el aguacate lo que importará la potencia asiática, desde 2020 serán enviadas al menos cuatro millones de cajas de banano (plátano) colombiano, entre otros productos agropecuarios que son negociados.
Iván Duque calificó el momento como un "relanzamiento" de la relación bilateral que justamente este año cumple 40 años.
Aguacate colombiano 
Derechos de autor de la imagen Getty Images
China comenzará a comprar aguacate colombiano este mismo año.
En criterio del experto en relaciones entre Colombia con China David Castrillón, esta "nueva era" bilateral todavía está limitada a lo comercial y todavía no ha pasado a otras esferas como el intercambio cultural o la política.
"Se acordó una profundización económica entre los dos países, aunque tienen un alcance limitado. Eso no significa que no es importante, porque el hecho que Iván Duque haya ido a China en su primer año de mandato (cumplido el 7 de agosto) demuestra que China es una de sus prioridades", explica el experto a BBC Mundo.
Castrillón, quien tiene estudios de geopolítica del Este de Asia, añade que "más allá de los acuerdos, habrá que esperar los siguientes pasos que puedan tomarse".
"Todavía queda mucho en el aire, pero es una relación con mucha potencialidad y que puede crecer en áreas como el turismo y el intercambio cultural", indica el investigador.

El mejor amigo...

Más de una vez, Washington calificó a Colombia como su "mejor amigo" en América Latina y las razones son varias.
Diferentes investigadores señalan que desde principios del siglo pasado, la diplomacia colombiana optó por ser próxima a la política estadounidense.

De ahí que surge la llamada doctrina Respice Polum (mirar hacia el norte, aunque también se la llamó Mirar hacia la estrella polar), que básicamente consistía en alinear a Colombia con EE.UU.
Visita de Duque 
Derechos de autor de la imagen Getty Images 
  
La visita de Duque a China fue calificada de "histórica" por el gobierno colombiano.
Es por ello que este "relanzamiento" de las relaciones con China, con multimillonarias inversiones y auspiciosos anuncios de parte del gobierno colombiano, llamó la atención a más de una persona.
"Este gobierno, como los del pasado, ha demostrado su relación preferente con Estados Unidos, pese a que muchos vecinos llevan mucho tiempo de acercamiento con China. Yo creo que la política exterior con Washington cambia con estos nuevos acuerdos y que la base de la relación con China es eminentemente comercial", indica David Castrillón.
El profesor universitario añade que, por ahora, tanto Pekín como Bogotá entienden cuáles son los límites de su entendimiento.
"Yo creo que los chinos todavía no esperan que la relación alcance otras dimensiones. Ellos ven a los colombianos como socios comerciales y viceversa, no creo que por el momento se planteen hacer algo nuevo", indicó el analista.
Bananos en china 
Derechos de autor de la imagen Cortesía Unibán 
Colombia será el segundo proveedor de banano para China.

Celebran en Colombia

No solo el gobierno de Iván Duque celebró los acuerdos alcanzados con Pekín.
Unibán, un consorcio privado que aglutina a productores de banano en Colombia celebró el mercado que acaba de abrirse a su producto.
Con las cuatro millones de cajas de esa fruta que comenzará a importar China, los colombianos se convertirán en el segundo proveedor del gigante asiático después de Ecuador.
"China es el primer consumidor y productor de banano. Además, hay un mayor consumo de banano de calidad y esta es la fruta que están encontrando en las tiendas de importaciones", señaló a BBC Mundo el presidente de Unibán, Juan Luis Cardona.
El directivo añadió que cree que existe "mucho potencial para seguir creciendo en exportaciones a China" para varios productos del agro colombiano.
Otro de los acuerdos alcanzados y que se celebra en el país es el tratado de repatriación de presos del país sudamericano en territorio chino.
El 22 de agosto, la comunidad de familiares de colombianos detenidos en China realizó un acto de agradecimiento por la posibilidad que se abre para el retorno de los presos a su país, aunque el tratado primero deberá ser aprobado por el Congreso en Bogotá.

PARA DONDE VA EL DOLAR. SERA $3.800

Tomado exclusivamente para efectos academicos de la publicación Lunes imposibles del grupo Alianza publicado el 27/08/2019
 
China ha vuelto a transformar la guerra comercial en una guerra de monedas, devaluando el Yuan para contrarrestar el efecto de los impuestos de Trump y afectando el resto de monedas emergentes que deben competir con sus productos. El año pasado la tarifa fue del 10%, el Yuan se devaluó 12% y Colombia 18% desde el inicio de las tarifas en marzo. Si la guerra no termina este año, para contrarrestar la tasa del 25%, el Yuan debe devaluar 15% más y si Colombia “solo” se devalúa a la par, estamos hablando de COP 3.800. Mientras tanto el día de hoy el dólar de Hong Kong se vuelve otra gran indicador para medir los eventos de las próximas semanas.

■ Dólar a COP 3.800 en Colombia sería un escenario extremo que asume el Yuan como la única variable relevante y una guerra comercial extendida hasta fin de año. ■ Para esto es importante recordar que: (1) en el 2018 las tarifas que se impusieron del 10% y nunca se retiraron, llevaron al Yuan y Peso Colombiano a devaluarse 12% y 18%, respectivamente (Colombia amplia movimientos 1 a 5 históricamente con China). (2) Para cubrir la tarifa adicional del 15%, el Yuan debería llegar a CNH 7,80 y Colombia en COP 3.800 apenas mantendría una tasa de cambio neutral. (3) La moneda China es una de las más rezagadas en el ciclo de fortaleza de dólar actual desde el 2008 con una devaluación de 20%. Para regresar a nuestros COP 3.000, China debería revaluarse 17%. (4). El Yuan lleva 8 años formando una base en su moneda (similar a la colombiana de 4 años antes de romper los COP 2.000). La ruptura técnica de CNH 7.0 muestra que el movimiento natural es regresar a los máximos anteriores. ■ Ahora todos los ojos se dirigen al dólar de Hong Kong y su techo de HKD 7,85. Si China decide intervenir militarmente, el Gobierno de los EEUU tendría el argumento para incluir a Hong Kong en la política de tarifas y afectar el principal puerto comercial chino, rompiendo el nivel mencionado.
En Alianza pensamos que la zona COP 3.300-3.400 es ahora de acumulación y serían metas mínimas de cierre 2019, como lo hemos sostenido todo el año. Si bien, la probabilidad de niveles por encima de COP 3.450 es alta (estacionalidad, desaceleración global, caída del petróleo y guerra comercial). Aun no tenemos suficiente información para cambiar nuestras metas.

lunes, 13 de agosto de 2018

Criticas al PIB como medida util.

Transcrito exclusivamente para efectos academicos desde la BBC mundo publicado del 11 de agosto de 2018.
 
Por qué muchos economistas, incluido su creador, piensan que el PIB es una medida absurda
BBC Adaptado de la serie "Economía con subtítulos"
  • 11 agosto 2018
En 2016, las autoridades hicieron el mayor decomiso de cocaína en la historia de Reino Unido. Fue encontrada en Escocia tras una operación internacional y pesaba 3,2 toneladas.
El valor calculado de esa cantidad de droga vendida en la calle era de US$720 millones.
Sin duda, buenas noticias para el gobierno.
"Pues sí, pero en realidad no tanto en términos de PIB", señala Jonathon Athow, el Estadista Nacional Adjunto en la Oficina de Estadísticas Nacionales de Reino Unido.
"Porque, curiosamente, el tráfico de drogas está incluido en la medida de producción económica, que llamamos Producto Interno Bruto (PIB)".
Efectivamente, y Reino Unido no es el único país que lo hace... pero ¿por qué?
"El PIB está diseñado para ser internacionalmente comparable y en algunos países ciertas drogas son legales. Para evitar que haya una distorsión entre los países donde es legal y donde es ilegal, contamos drogas que son ilegales".
"El PIB no distingue entre la buena actividad económica y la mala actividad económica", comenta David Pilling, editor asociado del diario económico británico Financial Times.
Producir, por ejemplo, algo que salve la vida de niños cuenta tanto como la producción de balas para armas que los matan.
Esa es apenas una de las peculiaridades del PIB, una de las medidas de valor más conocidas y usadas de la Economía, que sin embargo tiene muchos detractores.
El principio de la medida y del debate
El PIB totaliza la producción de los bienes y los servicios de un país en un cierto periodo y se toma como indicador para reflejar la riqueza de una región.
Además, señala Athow, "nos ayuda a saber cuánto vamos a recibir en impuestos y, por lo tanto, cuánto puede gastar el gobierno en servicios como salud y educación".
Para comprender para qué es útil y qué no nos dice, tenemos que retroceder en el tiempo, hasta la década de 1930.
Era la época de la Gran Depresión en Estados Unidos.
En Nueva York, el economista Simon Kuznets quería encontrar la manera de medir la economía en su conjunto para ayudar a salir de la Depresión.
"Empezó tratando de medir qué era realmente productivo en un sentido significativo... lo que verdaderamente traía bienestar", le cuenta a la BBC la profesora Diane Coyle de la Universidad de Cambridge y autora de "PIB: Una breve, pero cariñosa historia".
Hasta entonces, se habían hecho muchas estadísticas -cuántos kilómetros de vías férreas, la cantidad de hierro producido, etc.-, pero nadie había intentado unirlas.
"Pero estalló la Segunda Guerra Mundial y el muy influyente economista británico John Maynard Keynes dijo: 'No necesito saber cuánto bienestar hay, porque estamos en una guerra y eso no es bueno para el bienestar. Lo que necesito saber es cuánto puede producir la economía y cuál es el mínimo indispensable que la gente necesita consumir, para saber cuánto sobra para financiar la guerra'", explica Coyle.
Lo urgente eran cosas como tanques y artillería, así que se necesitaba otro tipo de cálculo.
"En medio de la guerra, el triunfo es lo más importante, así que el enfoque de esa medida cambió".
Después de la guerra, Estados Unidos necesitaba saber cómo le estaba yendo a los receptores de la ayuda que daba para la reconstrucción, por lo que todos comenzaron a usar el PIB.
"Esa iniciativa angloamericana se extendió gracias a las Naciones Unidas y se convirtió en el estándar global", dice Coyle.
Simon Kuznets, sin embargo, no estaba muy orgulloso de lo que había ayudado a crear.
"No estaba de acuerdo y fue muy claro al respecto. El PIB resultó ser muy distinto a su intención original: una medida de bienestar económico terminó siendo una medida de la actividad en la economía".
"La diferencia es que hay muchas cosas en la economía que no son buenas para la sociedad, pero sí para la economía. Por ejemplo: si hay más crímenes se le paga más a los abogados y a la policía, y eso cuenta en el PIB".
"Y ese debate sobre si queremos medir el bienestar en algún sentido fundamental o solamente la actividad económica continúa", afirma Coyle.
Bill Gates en el bar
A pesar de eso, el PIB llegó para quedarse y se convirtió en la forma #1 de medir la actividad económica.
Desde entonces, hay listas de los países más ricos de acuerdo a su PIB, a pesar de que es un agregado que comprime toda la actividad humana en un número, sin decir nada sobre la distribución.
"Hay un chiste de economistas que dice: Bill Gates entra a un bar y, en promedio, todos los que están ahí son millonarios. Es una broma de economistas, así que no es muy graciosa, pero sirve para explicar este punto: esa frase no nos dice nada sobre la riqueza de los otros clientes del bar, solo te dice algo sobre los ingresos de Bill Gates repartidos entre todos", explica Pilling.
"Sabemos, por ejemplo, que el ingreso medio de los hogares en EE.UU. está estancado en los niveles de los años 80. Por lo tanto, gran parte del crecimiento que se mide en el PIB va a una sección de la sociedad, el 1% o tal vez, incluso al 0.1%. ¿De qué le sirve eso para la sociedad en general?".
"¡Si esto es una recesión, yo quiero una!"
Sea como sea, hoy en día, los políticos se alegran si el PIB de su país es cada vez más alto, porque pueden decir que su economía está creciendo.
Es el punto de referencia y se presenta como un número que te puede decir todo lo que necesitas saber sobre un país.
Pero David Pilling comprobó por sí mismo cuán poco te dicen los números que van detrás de esas tres letras sobre la realidad de un país cuando se fue a Tokio en 2002 a trabajar como corresponsal del Financial Times.
"Japón había sido el país que iba a tomar control de Estados Unidos gracias a su boyante economía, pero ésta colapsó y su PIB nunca se recuperó. Para ese entonces, había permanecido igual durante años: si fuera un gráfico, sería una línea plana".
El economista pensó que dada la estruendosa caída y la pobre recuperación de Japón iba a encontrar "gente sin hogar, un país en ruinas...".
"Lo que encontré fue, en muchos sentidos, una economía extraordinariamente vibrante, muy rica y sofisticada que parecía mucho más pudiente que la británica. No sólo a mí... un político que vino a visitar me dijo: '¡si esto es una recesión, yo quiero una!'".
"No estoy diciendo que todo fuera perfecto en Japón, sino que la expectativa creada si veías a Japón a través del prisma del PIB realmente no se ajustaba a la realidad de ninguna manera", explica Pilling.
La clave está en el nombre
La experiencia en Japón fue, para Pilling, prueba contundente de que el PIB es una medida de calidad muy mala, aunque excelente en cantidad.
"La calidad de las cosas en Japón es increíble. La calidad de la comida, de los servicios... un gran ejemplo son sus trenes bala, cuyos horarios se mide en cuartos de segundo, sus retrasos son menos de un segundo y también viajan al doble de velocidad. Sin embargo, su contribución al PIB es solo lo que cuesta subirse al tren. No hay ajuste por la calidad".
"Entonces, un tren británico destartalado que se descompone continuamente contribuye lo mismo al PBI que un tren bala. ¿Por qué? ¿Qué pasa con la contribución a la calidad de nuestra vida?", pregunta.
Y eso se proyecta a dimensiones planetarias: "Si fabricas autos que se dañan en un año y tienes que comprar otro, eso es bueno para el PIB. Reciclar es malo para el PIB. La idea es que que produzcamos más y consumamos más en un ciclo cada vez mayor, si no queremos perjudicar la economía", destaca Pilling.
"Pero, la economía es nosotros, la economía es lo que elegimos que sea. La economía puede ser más tiempo de ocio, una vida más larga, mejores servicios de salud o aire más limpio. Pero a menos que midamos esas cosas corremos el peligro de seguir con esta medida de nuestro supuesto éxito en detrimento de otras cosas".
"Hay que medir lo que nos importa. Si no mides algo, lo más probable es que se pase por alto en las políticas públicas. Lo que los gobiernos miden ayuda a establecer sus políticas. Supón que establecieran una medida que determine el aumento de nuestra esperanza de vida, entonces presumiblemente destinarían más recursos para mejorar la salud de las naciones", dice el editor asociado del Financial Times.
"El PIB es el producto interno bruto... la clave está en el nombre", concluye Pilling.


miércoles, 8 de agosto de 2018

La economía que entrega el presidente Santos.



Publicado en La Republica el 8/08/2018 y reproducido exclusivamente para efectos academicos.
La economía que le entrega el presidente Juan Manuel Santos al nuevo Gobierno
Lunes, 6 de agosto de 2018
En ocho años se redujeron la pobreza extrema y la desigualdad
Heidy Monterrosa - hmonterrosa@larepublica.com.co
Después de ocho años en el Gobierno, Juan Manuel Santos se muda de la Casa de Nariño y, como lo ha dicho en diversas oportunidades en las últimas semanas, considera que deja un país mejor del que encontró en 2010.
En términos generales, para Jorge Restrepo, profesor de la Universidad Javeriana, este Gobierno tiene unos resultados que no se habían visto en muchísimos años. De hecho, considera que el Gobierno Santos ha tenido los mejores resultados económicos que se puedan encontrar en la historia reciente de Colombia.
“En primer lugar, ningún otro Gobierno vio reducciones tan grandes en la pobreza al tiempo que se redujo la inequidad en la distribución del ingreso. Estas dos cosas juntas no se habían presentado antes en Colombia, desde que se mide la pobreza”, explicó.
De acuerdo con el Departamento de Prosperidad Social (DPS), desde 2010 hasta este año, 5,4 millones de personas superaron la pobreza multidimensional, 4,3 millones abandonaron la monetaria, y 2,3 millones de personas salieron de la pobreza extrema.
En este mismo sentido, según las cifras más recientes del Dane, la pobreza monetaria pasó de 37,2%, en 2010, a 26,9% en 2017, lo que indica un mayor ingreso para los hogares más vulnerables.
El Índice de Pobreza Multidimensional también disminuyó, pasando de 30,4% en 2010 a 17% en 2017, lo que permite concluir que se ha mejorado el bienestar de las familias, pues este índice tiene en la cuenta factores como salud, educación, condiciones de la niñez y de la juventud, habitabilidad de los hogares, características de la vivienda y trabajo.
También vale la pena mencionar que el coeficiente de Gini, con el que se mide la desigualdad de los ingresos, se redujo de 0,557 en 2009 a 0,508 en 2017.
Esta reducción de la pobreza y fortalecimiento de la clase media se puede explicar por el crecimiento económico. Si bien el crecimiento del país fue bajo como consecuencia de la caída de los precios del petróleo, el promedio de crecimiento durante estos ocho años fue bueno. En 2009, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) anual fue 1,65%, mientras que en 2011 este aumentó 6,59%.
Aunque el crecimiento disminuyó, es de resaltar la administración que se hizo de la economía, puesto que, con el desplome de los precios del petróleo, la economía colombiana no entró en recesión, como sí lo hicieron las economías de otros países de la región que producen petróleo, como Ecuador o Brasil.
Los precios del petróleo también tuvieron un efecto en las exportaciones del país, que habían pasado de US$32.846,33 millones, en 2009, a US$60.125,17 millones en 2012. Ya que la mayoría de las exportaciones eran del sector minero, en 2015 las exportaciones disminuyeron a US$36.017,52 millones.
“Tras este golpe, el país ha intentado diversificar las exportaciones, y aunque el sector agropecuario ha ganado un poco más de participación y el sector minero tiene una participación ligeramente menor a la mitad, todavía hace falta invertir en la transformación productiva”, mencionó Restrepo.
Por otra parte, durante el Gobierno Santos se vivió un período inflacionario que también fue respuesta al fuerte choque externo de la caída de los precios del petróleo. Fue un periodo de inestabilidad contenida, ya que, aunque la inflación aumentó, no se quebraron empresas ni hubo inestabilidad en el sistema financiero.
LOS CONTRASTES 

Jorge RestrepoProfesor de la Universidad Javeriana
“Pese a la caída del crecimiento en 2016 y 2017, el promedio del crecimiento en este Gobierno es el más alto después de los 70”.


Roberto JunguitoExministro de Hacienda
“El ministro Cárdenas hizo un excelente manejo de la economía. Cosas quedaron dentro del tintero, pero el balance general es bueno”.
Cuando Santos asumió el poder en agosto de 2010, la inflación estaba en 2,31%, luego de la crisis de precios, esta alcanzó a estar casi en 9% en julio de 2016.
Vale la pena resaltar que se ajustó la tasa de intervención y se tomaron las medidas de política económica necesarias para disminuir la inflación, la cual desde hace varios meses está estable dentro del rango meta, que va de 2% a 4%, del Banco de la República, lo que incentivará el crecimiento.
“El ministro Cárdenas hizo un excelente manejo de la economía, tuvo que enfrentar la caída de los precios del petróleo. Obviamente quedaron cosas dentro del tintero, como la reforma pensional, pero el balance general del manejo económico es bueno. El crecimiento de la economía es lento y hay muchas cosas por hacer, pero, así como hay retos, hubo logros”, destacó Roberto Junguito, exministro de Hacienda.
Preocupación por la creación de nuevos empleos
Desde que Juan Manuel Santos asumió el poder, la tasa de desempleo ha tenido una tendencia a la baja. Si se compara la tasa de junio de 2010 con la de 2018, esta pasó de 11,6% a 9,1%. Sin embargo, Stefano Farné, director del Observatorio del Mercado Laboral de la Universidad Externado, indicó que no se ha creado empleo, lo que sugiere que las personas han dejado de buscar trabajo. “Una teoría es que no están buscando porque reciben subsidios públicos”, dijo.